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Nadie tiene derecho a obligar al sufrimiento

25 de julio de 2012 a las 10:40

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/07/24/actualidad/1343153808_906956.html


ARTA ABIERTA DE UN NEUROCIRUJANO AL MINISTRO GALLARDÓN
Nadie tiene derecho a obligar al sufrimiento
El neurocirujano infantil Javier Esparza, uno de los directores médicos de su especialidad más reconocidos de España, alerta sobre las terribles consecuencias humanas de prohibir el aborto en casos de malformación grave del feto. Esparza expone desde su experiencia los sufrimientos que padecen los niños afectados por malformaciones congénitas del sistema nervioso, como la hidrocefalia congénita o la espina bífida abierta.
JAVIER ESPARZA 24 JUL 2012 - 20:16 CET591
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He sido neurocirujano durante 40 años en diversos hospitales públicos españoles, hasta hace dos años, cuando me jubilé. En 1982, creé el Servicio de Neurocirugía Infantil del Hospital Infantil 12 de Octubre de Madrid, del que he sido jefe hasta hace dos años, además de haber desempeñado otros puestos de responsabilidad: director del Hospital del Niño Jesús en Madrid, director médico del Hospital 12 de Octubre, secretario de la Sociedad Española de Neurocirugía, secretario de la Comisión Nacional de Neurocirugía y profesor asociado de la Universidad Complutense.

Durante estos últimos 28 años de mi vida profesional, dedicados exclusivamente a la neurocirugía infantil, he tenido que tratar a muchos cientos de niños que padecían malformaciones congénitas del sistema nervioso, como la hidrocefalia congénita o espina bífida abierta. Desgraciadamente, he sido testigo y he tenido que enfrentarme al tremendo sufrimiento que causan estas anomalías a las familias, pero sobre todo a los propios niños.

Quiero suponer, pues no puedo entenderlo de otra manera, que la intención del ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, es producto del desconocimiento de esta realidad y de estas enfermedades. Una de ellas, la espina bífida abierta (o mielomeningocele), consiste en la ausencia completa del necesario cierre de la médula espinal en el feto. Por esta razón, el tejido nervioso normal de la médula no se desarrollará. En este proceso también participan las ausencias de cierre de la columna vertebral, grupos musculares e incluso de la piel en las áreas en las que la malformación se localiza, generalmente la región lumbar, pero también la dorsal. Así, un niño que nazca con esta patología puede sufrir toda su vida de los siguientes problemas.

Parálisis de ambas piernas. En los casos más graves, que desgraciadamente podrían ser la mayoría si la ley se modificase, el grado de parálisis será completo.

Atrofia en estos casos de los músculos de los dos miembros inferiores con grandes deformaciones en los pies, piernas y también en la espalda, con desviaciones muy graves de la columna vertebral.

"Estas anomalías causan un enorme sufrimiento a los propios niños"
Incontinencia completa de orina y de heces.

Impotencia sexual completa.

Hidrocefalia: crecimiento exagerado de la cabeza en el 90% de los niños.

Malformación de Chiari II: malformación en el cerebelo.

Siringomielia frecuente: desarrollo de cavidades anormales en el resto del interior de la médula espinal, que pueden causar parálisis de ambos brazos.

Deficiencia mental en el 55% de los niños aproximadamente. Eso si las medidas aplicadas han sido las correctas durante toda la vida.

El tratamiento de estas patologías es muy complejo, y se requieren unidades multidisciplinarias altamente especializadas. Precisarán numerosas operaciones realizadas por muy variados especialistas y en diferentes etapas de la vida: neurocirujanos, traumatólogos, urólogos, cirujanos pediátricos, cirujanos plásticos, etc. Además de necesitar rehabilitación permanente, vigilancia pediátrica y antibioterapia muy frecuente, añadiéndose además todo tipo de aparatos ortopédicos, sondajes vesicales permanentemente, sillas de ruedas y un largo etcétera.

Naturalmente, todas estas intervenciones quirúrgicas, la mayoría de ellas muy complicadas, conllevan un número no despreciable de complicaciones, lo que ensombrece todavía más los problemas.

Finalmente, resumiré el pronóstico vital y la calidad de vida de estos niños. Como resultado de tantas intervenciones, su estancia en los hospitales puede ser muy prolongada, incluso en algunos casos hasta años de hospitalización. Es por lo tanto imposible una escolarización correcta. Pero el colmo es que todos estos esfuerzos sanitarios, sociales, familiares y del propio niño terminarán antes de las dos primeras décadas, pues la mayoría de estos niños habrán fallecido, dado que esta malformación presenta numerosas complicaciones muy tardías y difíciles de solucionar.

Que las malformaciones congénitas del sistema nervioso son las más frecuentes entre todas las malformaciones fetales graves es un hecho ya muy conocido. Por ejemplo, la anencefalia (falta completa de desarrollo de los hemisferios cerebrales) se cifra, según la prestigiosa revista JAMA (año 2000), en seis por cada 1.000 recién nacidos vivos o muertos.

No se tienen datos exactos de la incidencia de la espina bífida abierta en la población española antes de las actuales medidas preventivas y de la implantación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, pero se pueden citar las estadísticas del Reino Unido (entre uno y dos por cada 1.000) o de Irlanda (tres por cada 1.000).

En Argentina, país en el que la interrupción del embarazo solo se permite en casos de violación, pero en el que se realiza como en España la prevención con ácido fólico durante la gestación, la cifra publicada en al año 2000 es de 2,7 por cada 1.000 recién nacidos vivos.

En España se ha practicado durante muchos años un excelente programa de prevención de la espina bífida, y desde la implantación de la ley del aborto, la prevención con ácido fólico durante la gestación y el diagnóstico prenatal de estas lesiones, la prevalencia es solo de ocho casos por cada 10.000 recién nacidos vivos; es decir, uno por cada 1.000 en recién nacidos vivos. En sectores profesionales implicados en estos problemas esto siempre se ha considerado como un gran avance de la sanidad española, en comparación con periodos históricos anteriores, y también con otros países.

Desgraciadamente, si se suprime el supuesto de interrupción del embarazo, mucho me temo que volveremos de nuevo a cifras terribles, dado que se trata de malformaciones frecuentes.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la natalidad española es de 10 nacimientos por cada 1.000 habitantes. Es decir, de 486.000 en el año 2010 y de 468.000 en 2011. Extrapolando datos, podríamos asumir que España se colocaría en una situación similar a la de Argentina, con 2,7 por cada 1.000 casos, o a la de Irlanda que permite solo el aborto por riesgo para la salud de la mujer, que con terapia de ácido fólico tiene un porcentaje de tres por cada 1.000 casos en recién nacidos vivos. Así, en el caso español y continuando el tratamiento preventivo con ácido fólico, nos colocaríamos en una cifra aproximada de 1.200 a 1.400 casos de niños con espina bífida al año.

¿Es el Gobierno consciente de ello? ¿Cómo piensa gestionar este problema? ¿Qué se les puede explicar a las familias e incluso a los futuros niños? ¿Que por la decisión de un político que fue ministro de Justicia no han podido valorar otras opciones?

No creo que ninguna sociedad tenga el derecho, y menos pudiendo evitarlo, de cargar a ningún ser humano con sufrimientos más allá de lo imaginable. Por otra parte, siempre he creído que los Gobiernos y las leyes deben estar al servicio de los seres humanos para ayudarlos, pero no para castigarlos; y mucho menos por intereses posiblemente espurios".

Este médico ha atendido a mi hija, con una hidrocefalia por parto prematuro, ya de mayor y me fue recomendado por varios médicos como una eminencia en su campo.

Es, además de un excepcional profesional, una persona muy cariñosa con los pacientes y sus familiares, tremendamente empática y muy implicada. El sí sabe bien lo que conlleva una malformación cerebral, aún las más "solucionables" como la de mi hija.

25 de julio de 2012 a las 15:19


Gracias Masma.Por el articulo y por tu opinión.Y no tengo nada más que decir ,porque cualquier cosa que dijera estropearía la esencia de lo que nos contáis ,este profesional y tu.A veces lo mejor es callar, disfrutar la lectura y reflexionar.Muchas gracias.

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27 de julio de 2012 a las 19:04


Gracias por compartir esta carta.

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28 de julio de 2012 a las 23:47

Hola, masmarea. comprendo perfectamente
las razones de este doctor para escribir este texto; pero también me gustaría que comprendiera él -quizá la haya leído ya-, y cuantos lo leáis, la respuesta de este padre de una niña con espina bífida:

Respuesta de un padre de una niña con espina bífida

Javier M Pérez-Roldán, abogado de familia y padre de una niña con espina bífida, responde al neurocirujano Javier Esparza:

Desde hace 12 años soy abogado de familia y desde hace 7 padre de una niña con espina bífida. Durante estos últimos años me he dedicado, en exclusiva, a dos cosas: velar por el interés de los hijos de mis clientes, y ejercer como padre de mi hija y de sus otros dos hermanos, de 5 y 3 años.

Mi hija tiene parálisis en ambas piernas, y desde los tres años convive diariamente con su silla de ruedas. Tiene también todos los problemas que usted cita como asociados a la espina bífida, salvo la siringomielia. Es más, su lesión (que lo es en la modalidad más grave) está localizada a la altura de la vértebra L4-L5 y según nos comentan todos los profesionales que la tratan, es la más alta que han visto es muchos años. Ha pasado por cinco operaciones, y tiene citas periódicas en siete especialidades médicas.

Ahora bien, mi hija no sufre ni más ni menos que una niña de su edad. Juega, ríe, quiere, ama y siente exactamente igual que sus dos hermanos sanos. Y, a veces, también llora, pero sus lágrimas no tienen ningún poso de amargura ni dolor por encima de las de sus amigas o de las de sus hermanos, pues como ellos, llora por nimiedades.

Como abogado de familia he conocido niños con depresión crónica por culpa de la separación tormentosa de sus padres, que arrastran una existencia triste y sufriente. Como sufren más que mi hija y sus hermanos, ¿los eliminaría?

Y en cuanto a la familia, fíjese si el sufrimiento no es tan extremo como usted dice que después de su nacimiento hemos tenido otros dos hijos, señal de que el cuidado de nuestra hija no nos ha supuesto trauma ninguno.

Estas anomalías, por sí, no causan el sufrimiento que usted pretende. De hecho, si bien el dolor ante cualquier enfermedad o revés de la vida es inevitable, el sufrimiento es totalmente voluntario, pues es éste una percepción personal y subjetiva de la propia realidad. Hay quien ante cualquier mínimo problema ante la vida sufre, y sufre sin mesura, y hay quien ante obstáculos insalvables y dolores sin medida se crece, pues admite su dolor con entereza.

De hecho, por la enfermedad de mi hija he estado en contacto con numerosos afectados de espina bífida (algunos en grados muy severos) y siempre se han manifestado esperanzados y alegres por el don de la vida. ¿Ha oído usted de enfermos de espina bífida que se hayan suicidado o que hayan solicitado la eutanasia? Sin duda usted conocerá el estudio de su compañero neurocirujano Rob de Jong, publicado recientemente en la revista Pediatric, donde sostiene, por medio de estudios de campo, que los recién nacidos con este mal congénito apenas tenían dolores.

Por eso me causa sonrojo su carta, llena de adulteraciones de la realidad vivida por cientos de enfermos y sus familias. Pero mayor sonrojo me causa su supuesto humanismo. Dice usted que nadie tiene derecho a obligar al sufrimiento ¿y en qué principio ético funda usted tan categórica aseveración? ¿y porqué presupone usted el sufrimiento de estos pacientes?

En cuanto a la fundamentación de su aseveración, alega la mismas causas que las autoridades nacional-socialistas responsables del plan de exterminio de enfermos Aktion T4. El plan se fundaba en que había vidas que no eran dignas de ser vividas, y cuyo asesinato era tanto un acto de compasión como un beneficio para la comunidad. Usted alega ambas cosas (igual que los Nazis) pues sostiene que "el colmo" es que los esfuerzos realizados para el tratamiento de estos niños es un desperdicio, pues acaban muriendo a los 20 años, y encima arrastrando un sufrimiento sin medida. ¡Qué argumento tan falaz! Usted sabe que miente, pues al día de hoy, la esperanza de vida de estos pacientes es prácticamente la misma que para personas sanas.

Pero es que, además, aunque fuera verdad el fallecimiento a los 20 años ¿me va a decir usted que no merecen vivir estos 20 años? Usted está jubilado y pronto empezará a sufrir achaques. De vida, según las estadísticas del INE, no le quedan más que 16 años ¿le parecería justo que a la primera recaída de usted le privemos de un tratamiento por lo costosísimo del mismo teniendo en cuenta que no le quedan años para "amortizar la inversión" y más teniendo en cuenta que usted, en la vida, ha hecho lo que tenía que hacer? Según su teoría sería menos grave matar a un zambiano (con una esperanza de vida de 36 años) que a un español (con 81 años de esperanza).

Las personas no son una inversión, son un bien en sí mismo, y no podemos desahuciar a los que tenga cáncer, o SIDA o cualquier otra enfermedad por lo costoso del tratamiento y por el alto índice de mortandad durante el mismo.

En el culmen del paroxismo dice usted que el aborto ayudó a prevenir la espina bífida. Nos descubre con ello su auténtico rostro, pues según usted sería muy fácil que España se colocase a la cabeza de los países saludables. Bastaría con eliminar a todo enfermo o lesionado grave (con cáncer, SIDA, paralítico por accidente de circulación) para poder vender al extranjero nuestras estadísticas y colocarnos como el país con la mejor política de prevención de enfermedades. Veo que usted es de los expeditivos que opina que muerto el perro se acabó la rabia. ¡Menos mal que no tiene usted responsabilidades en la política penitencia, pues sabemos cómo acabaría usted con los índices de delincuencia: fulminando al delincuente!

Sólo le quiero decir una cosa. Lo que nos hace sufrir a los afectados por esta enfermedad son los profesionales médicos como usted. Cuando a los tres meses del embarazo nos anunciaron la enfermedad de nuestra hija, nos recomendaron insistentemente el aborto, y ello hasta hacernos sentir culpables si traíamos al mundo a un niña solo para que sufriera. La realidad es nunca tomamos mejor decisión que tenerla, pues pasado el tiempo intimamos con dos matrimonios que abortaron a sus hijos por tener espina bífida ¡no sabe usted el terrible padecimiento moral de estas dos parejas al ver que si no hubiera cometido tan criminal acto podrían tener con ellos a sus hijos, que de seguro serían tan alegres y joviales como la nuestra! Y le preguntó ¿qué derecho tenían los médicos que les indujeron al aborto a obligarles al calvario de remordimientos que están pasando?

Que sepa que mi hija enferma tiene la misma dignidad que usted y el mismo derecho a vivir que tuvo usted. Ninguna sociedad tiene derecho a decir sobre si la vida de otro es digna o no, o a determinar si una enfermedad causa o no sufrimiento sin preguntar al afectado.

Mi hija necesita para vivir de la ayuda de otros en el mismo grado en que yo la necesito, aun estando sano. Si los hombres vivimos en sociedad es porque nos es necesario el concurso de otros para nuestra supervivencia. Por esto existe la sociedad y los gobiernos de la mismas: para ejercitar la ayuda mutua. En occidente tenemos la suerte de que prosperó la razón benéfica del ágora de Atenas sobre el terror eugenésico del Taigeto espartano ¿usted que es, ateniense o espartano?.

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=23989

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30 de julio de 2012 a las 9:50
En respuesta a pulgarcito16

Hola, masmarea. comprendo perfectamente
las razones de este doctor para escribir este texto; pero también me gustaría que comprendiera él -quizá la haya leído ya-, y cuantos lo leáis, la respuesta de este padre de una niña con espina bífida:

Respuesta de un padre de una niña con espina bífida

Javier M Pérez-Roldán, abogado de familia y padre de una niña con espina bífida, responde al neurocirujano Javier Esparza:

Desde hace 12 años soy abogado de familia y desde hace 7 padre de una niña con espina bífida. Durante estos últimos años me he dedicado, en exclusiva, a dos cosas: velar por el interés de los hijos de mis clientes, y ejercer como padre de mi hija y de sus otros dos hermanos, de 5 y 3 años.

Mi hija tiene parálisis en ambas piernas, y desde los tres años convive diariamente con su silla de ruedas. Tiene también todos los problemas que usted cita como asociados a la espina bífida, salvo la siringomielia. Es más, su lesión (que lo es en la modalidad más grave) está localizada a la altura de la vértebra L4-L5 y según nos comentan todos los profesionales que la tratan, es la más alta que han visto es muchos años. Ha pasado por cinco operaciones, y tiene citas periódicas en siete especialidades médicas.

Ahora bien, mi hija no sufre ni más ni menos que una niña de su edad. Juega, ríe, quiere, ama y siente exactamente igual que sus dos hermanos sanos. Y, a veces, también llora, pero sus lágrimas no tienen ningún poso de amargura ni dolor por encima de las de sus amigas o de las de sus hermanos, pues como ellos, llora por nimiedades.

Como abogado de familia he conocido niños con depresión crónica por culpa de la separación tormentosa de sus padres, que arrastran una existencia triste y sufriente. Como sufren más que mi hija y sus hermanos, ¿los eliminaría?

Y en cuanto a la familia, fíjese si el sufrimiento no es tan extremo como usted dice que después de su nacimiento hemos tenido otros dos hijos, señal de que el cuidado de nuestra hija no nos ha supuesto trauma ninguno.

Estas anomalías, por sí, no causan el sufrimiento que usted pretende. De hecho, si bien el dolor ante cualquier enfermedad o revés de la vida es inevitable, el sufrimiento es totalmente voluntario, pues es éste una percepción personal y subjetiva de la propia realidad. Hay quien ante cualquier mínimo problema ante la vida sufre, y sufre sin mesura, y hay quien ante obstáculos insalvables y dolores sin medida se crece, pues admite su dolor con entereza.

De hecho, por la enfermedad de mi hija he estado en contacto con numerosos afectados de espina bífida (algunos en grados muy severos) y siempre se han manifestado esperanzados y alegres por el don de la vida. ¿Ha oído usted de enfermos de espina bífida que se hayan suicidado o que hayan solicitado la eutanasia? Sin duda usted conocerá el estudio de su compañero neurocirujano Rob de Jong, publicado recientemente en la revista Pediatric, donde sostiene, por medio de estudios de campo, que los recién nacidos con este mal congénito apenas tenían dolores.

Por eso me causa sonrojo su carta, llena de adulteraciones de la realidad vivida por cientos de enfermos y sus familias. Pero mayor sonrojo me causa su supuesto humanismo. Dice usted que nadie tiene derecho a obligar al sufrimiento ¿y en qué principio ético funda usted tan categórica aseveración? ¿y porqué presupone usted el sufrimiento de estos pacientes?

En cuanto a la fundamentación de su aseveración, alega la mismas causas que las autoridades nacional-socialistas responsables del plan de exterminio de enfermos Aktion T4. El plan se fundaba en que había vidas que no eran dignas de ser vividas, y cuyo asesinato era tanto un acto de compasión como un beneficio para la comunidad. Usted alega ambas cosas (igual que los Nazis) pues sostiene que "el colmo" es que los esfuerzos realizados para el tratamiento de estos niños es un desperdicio, pues acaban muriendo a los 20 años, y encima arrastrando un sufrimiento sin medida. ¡Qué argumento tan falaz! Usted sabe que miente, pues al día de hoy, la esperanza de vida de estos pacientes es prácticamente la misma que para personas sanas.

Pero es que, además, aunque fuera verdad el fallecimiento a los 20 años ¿me va a decir usted que no merecen vivir estos 20 años? Usted está jubilado y pronto empezará a sufrir achaques. De vida, según las estadísticas del INE, no le quedan más que 16 años ¿le parecería justo que a la primera recaída de usted le privemos de un tratamiento por lo costosísimo del mismo teniendo en cuenta que no le quedan años para "amortizar la inversión" y más teniendo en cuenta que usted, en la vida, ha hecho lo que tenía que hacer? Según su teoría sería menos grave matar a un zambiano (con una esperanza de vida de 36 años) que a un español (con 81 años de esperanza).

Las personas no son una inversión, son un bien en sí mismo, y no podemos desahuciar a los que tenga cáncer, o SIDA o cualquier otra enfermedad por lo costoso del tratamiento y por el alto índice de mortandad durante el mismo.

En el culmen del paroxismo dice usted que el aborto ayudó a prevenir la espina bífida. Nos descubre con ello su auténtico rostro, pues según usted sería muy fácil que España se colocase a la cabeza de los países saludables. Bastaría con eliminar a todo enfermo o lesionado grave (con cáncer, SIDA, paralítico por accidente de circulación) para poder vender al extranjero nuestras estadísticas y colocarnos como el país con la mejor política de prevención de enfermedades. Veo que usted es de los expeditivos que opina que muerto el perro se acabó la rabia. ¡Menos mal que no tiene usted responsabilidades en la política penitencia, pues sabemos cómo acabaría usted con los índices de delincuencia: fulminando al delincuente!

Sólo le quiero decir una cosa. Lo que nos hace sufrir a los afectados por esta enfermedad son los profesionales médicos como usted. Cuando a los tres meses del embarazo nos anunciaron la enfermedad de nuestra hija, nos recomendaron insistentemente el aborto, y ello hasta hacernos sentir culpables si traíamos al mundo a un niña solo para que sufriera. La realidad es nunca tomamos mejor decisión que tenerla, pues pasado el tiempo intimamos con dos matrimonios que abortaron a sus hijos por tener espina bífida ¡no sabe usted el terrible padecimiento moral de estas dos parejas al ver que si no hubiera cometido tan criminal acto podrían tener con ellos a sus hijos, que de seguro serían tan alegres y joviales como la nuestra! Y le preguntó ¿qué derecho tenían los médicos que les indujeron al aborto a obligarles al calvario de remordimientos que están pasando?

Que sepa que mi hija enferma tiene la misma dignidad que usted y el mismo derecho a vivir que tuvo usted. Ninguna sociedad tiene derecho a decir sobre si la vida de otro es digna o no, o a determinar si una enfermedad causa o no sufrimiento sin preguntar al afectado.

Mi hija necesita para vivir de la ayuda de otros en el mismo grado en que yo la necesito, aun estando sano. Si los hombres vivimos en sociedad es porque nos es necesario el concurso de otros para nuestra supervivencia. Por esto existe la sociedad y los gobiernos de la mismas: para ejercitar la ayuda mutua. En occidente tenemos la suerte de que prosperó la razón benéfica del ágora de Atenas sobre el terror eugenésico del Taigeto espartano ¿usted que es, ateniense o espartano?.

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=23989

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Ya se que me repito mucho
pero a mi me dan mucha lástima estos niños a los que les caen estos....padres????.Encantado de que su hija tenga espina bífida y del don de la vida. Tócate los güevos!!!!!!!!!!!Y dice :"Mi hija enferma tiene la misma dignidad que usted."Tu hija sí cabrhón,tú no,que te mola su sufrimiento!!!!!

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30 de julio de 2012 a las 12:21

Te recuerdo que este abogado,
haya publicado su carta en "profetos.com" (hombre, en tu diario promuerte no creo que le dejen), en "ateos.es" o en "eugenesia.org", (aquí no creo que tampoco le dejen) es el padre de una niña con espina bífida. A ver si ahora no va a poder defender a su hija.

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30 de julio de 2012 a las 12:25

Este padre
lo único que hace es cuidar de su hija enferma. Lo normal, lo natural, ante un hijo enfermo, es protegerle, cuidarle, amarle, procurar que nada le falte y que asome su sonrisa cada día. No matarle.

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30 de julio de 2012 a las 12:39
En respuesta a nati9313

Ya se que me repito mucho
pero a mi me dan mucha lástima estos niños a los que les caen estos....padres????.Encantado de que su hija tenga espina bífida y del don de la vida. Tócate los güevos!!!!!!!!!!!Y dice :"Mi hija enferma tiene la misma dignidad que usted."Tu hija sí cabrhón,tú no,que te mola su sufrimiento!!!!!

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Pues a mí la lástima me la inspiran
los niños cuyos padres (??????) piensan que no tienen derecho a la vida por padecer alguna enfermedad y los matan.

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30 de julio de 2012 a las 15:08
En respuesta a pulgarcito16

Pues a mí la lástima me la inspiran
los niños cuyos padres (??????) piensan que no tienen derecho a la vida por padecer alguna enfermedad y los matan.

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Ah ,pero eso existe?
Niños asesinados por sus padres por una enfermedad.Deberían detenerlos ,no?

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30 de julio de 2012 a las 18:59
En respuesta a nati9313

Ah ,pero eso existe?
Niños asesinados por sus padres por una enfermedad.Deberían detenerlos ,no?

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Vaya que si existe,
para vergüenza del género humano. Aunque, como decía Gallardón el otro día, en España no hay ido ninguna mujer a la cárcel por abortar en los últimos 30 años.

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30 de julio de 2012 a las 19:12
En respuesta a pulgarcito16

Vaya que si existe,
para vergüenza del género humano. Aunque, como decía Gallardón el otro día, en España no hay ido ninguna mujer a la cárcel por abortar en los últimos 30 años.

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Pero de que estamos hablando?
Del aborto o del asesinato de niños enfermos? .No entiendo nada....es que como una cosa no tiene nada que ver con la otra......

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30 de julio de 2012 a las 19:23
En respuesta a nati9313

Pero de que estamos hablando?
Del aborto o del asesinato de niños enfermos? .No entiendo nada....es que como una cosa no tiene nada que ver con la otra......

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Pues yo creía
que era lo mismo.

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30 de julio de 2012 a las 19:47
En respuesta a pulgarcito16

Hola, masmarea. comprendo perfectamente
las razones de este doctor para escribir este texto; pero también me gustaría que comprendiera él -quizá la haya leído ya-, y cuantos lo leáis, la respuesta de este padre de una niña con espina bífida:

Respuesta de un padre de una niña con espina bífida

Javier M Pérez-Roldán, abogado de familia y padre de una niña con espina bífida, responde al neurocirujano Javier Esparza:

Desde hace 12 años soy abogado de familia y desde hace 7 padre de una niña con espina bífida. Durante estos últimos años me he dedicado, en exclusiva, a dos cosas: velar por el interés de los hijos de mis clientes, y ejercer como padre de mi hija y de sus otros dos hermanos, de 5 y 3 años.

Mi hija tiene parálisis en ambas piernas, y desde los tres años convive diariamente con su silla de ruedas. Tiene también todos los problemas que usted cita como asociados a la espina bífida, salvo la siringomielia. Es más, su lesión (que lo es en la modalidad más grave) está localizada a la altura de la vértebra L4-L5 y según nos comentan todos los profesionales que la tratan, es la más alta que han visto es muchos años. Ha pasado por cinco operaciones, y tiene citas periódicas en siete especialidades médicas.

Ahora bien, mi hija no sufre ni más ni menos que una niña de su edad. Juega, ríe, quiere, ama y siente exactamente igual que sus dos hermanos sanos. Y, a veces, también llora, pero sus lágrimas no tienen ningún poso de amargura ni dolor por encima de las de sus amigas o de las de sus hermanos, pues como ellos, llora por nimiedades.

Como abogado de familia he conocido niños con depresión crónica por culpa de la separación tormentosa de sus padres, que arrastran una existencia triste y sufriente. Como sufren más que mi hija y sus hermanos, ¿los eliminaría?

Y en cuanto a la familia, fíjese si el sufrimiento no es tan extremo como usted dice que después de su nacimiento hemos tenido otros dos hijos, señal de que el cuidado de nuestra hija no nos ha supuesto trauma ninguno.

Estas anomalías, por sí, no causan el sufrimiento que usted pretende. De hecho, si bien el dolor ante cualquier enfermedad o revés de la vida es inevitable, el sufrimiento es totalmente voluntario, pues es éste una percepción personal y subjetiva de la propia realidad. Hay quien ante cualquier mínimo problema ante la vida sufre, y sufre sin mesura, y hay quien ante obstáculos insalvables y dolores sin medida se crece, pues admite su dolor con entereza.

De hecho, por la enfermedad de mi hija he estado en contacto con numerosos afectados de espina bífida (algunos en grados muy severos) y siempre se han manifestado esperanzados y alegres por el don de la vida. ¿Ha oído usted de enfermos de espina bífida que se hayan suicidado o que hayan solicitado la eutanasia? Sin duda usted conocerá el estudio de su compañero neurocirujano Rob de Jong, publicado recientemente en la revista Pediatric, donde sostiene, por medio de estudios de campo, que los recién nacidos con este mal congénito apenas tenían dolores.

Por eso me causa sonrojo su carta, llena de adulteraciones de la realidad vivida por cientos de enfermos y sus familias. Pero mayor sonrojo me causa su supuesto humanismo. Dice usted que nadie tiene derecho a obligar al sufrimiento ¿y en qué principio ético funda usted tan categórica aseveración? ¿y porqué presupone usted el sufrimiento de estos pacientes?

En cuanto a la fundamentación de su aseveración, alega la mismas causas que las autoridades nacional-socialistas responsables del plan de exterminio de enfermos Aktion T4. El plan se fundaba en que había vidas que no eran dignas de ser vividas, y cuyo asesinato era tanto un acto de compasión como un beneficio para la comunidad. Usted alega ambas cosas (igual que los Nazis) pues sostiene que "el colmo" es que los esfuerzos realizados para el tratamiento de estos niños es un desperdicio, pues acaban muriendo a los 20 años, y encima arrastrando un sufrimiento sin medida. ¡Qué argumento tan falaz! Usted sabe que miente, pues al día de hoy, la esperanza de vida de estos pacientes es prácticamente la misma que para personas sanas.

Pero es que, además, aunque fuera verdad el fallecimiento a los 20 años ¿me va a decir usted que no merecen vivir estos 20 años? Usted está jubilado y pronto empezará a sufrir achaques. De vida, según las estadísticas del INE, no le quedan más que 16 años ¿le parecería justo que a la primera recaída de usted le privemos de un tratamiento por lo costosísimo del mismo teniendo en cuenta que no le quedan años para "amortizar la inversión" y más teniendo en cuenta que usted, en la vida, ha hecho lo que tenía que hacer? Según su teoría sería menos grave matar a un zambiano (con una esperanza de vida de 36 años) que a un español (con 81 años de esperanza).

Las personas no son una inversión, son un bien en sí mismo, y no podemos desahuciar a los que tenga cáncer, o SIDA o cualquier otra enfermedad por lo costoso del tratamiento y por el alto índice de mortandad durante el mismo.

En el culmen del paroxismo dice usted que el aborto ayudó a prevenir la espina bífida. Nos descubre con ello su auténtico rostro, pues según usted sería muy fácil que España se colocase a la cabeza de los países saludables. Bastaría con eliminar a todo enfermo o lesionado grave (con cáncer, SIDA, paralítico por accidente de circulación) para poder vender al extranjero nuestras estadísticas y colocarnos como el país con la mejor política de prevención de enfermedades. Veo que usted es de los expeditivos que opina que muerto el perro se acabó la rabia. ¡Menos mal que no tiene usted responsabilidades en la política penitencia, pues sabemos cómo acabaría usted con los índices de delincuencia: fulminando al delincuente!

Sólo le quiero decir una cosa. Lo que nos hace sufrir a los afectados por esta enfermedad son los profesionales médicos como usted. Cuando a los tres meses del embarazo nos anunciaron la enfermedad de nuestra hija, nos recomendaron insistentemente el aborto, y ello hasta hacernos sentir culpables si traíamos al mundo a un niña solo para que sufriera. La realidad es nunca tomamos mejor decisión que tenerla, pues pasado el tiempo intimamos con dos matrimonios que abortaron a sus hijos por tener espina bífida ¡no sabe usted el terrible padecimiento moral de estas dos parejas al ver que si no hubiera cometido tan criminal acto podrían tener con ellos a sus hijos, que de seguro serían tan alegres y joviales como la nuestra! Y le preguntó ¿qué derecho tenían los médicos que les indujeron al aborto a obligarles al calvario de remordimientos que están pasando?

Que sepa que mi hija enferma tiene la misma dignidad que usted y el mismo derecho a vivir que tuvo usted. Ninguna sociedad tiene derecho a decir sobre si la vida de otro es digna o no, o a determinar si una enfermedad causa o no sufrimiento sin preguntar al afectado.

Mi hija necesita para vivir de la ayuda de otros en el mismo grado en que yo la necesito, aun estando sano. Si los hombres vivimos en sociedad es porque nos es necesario el concurso de otros para nuestra supervivencia. Por esto existe la sociedad y los gobiernos de la mismas: para ejercitar la ayuda mutua. En occidente tenemos la suerte de que prosperó la razón benéfica del ágora de Atenas sobre el terror eugenésico del Taigeto espartano ¿usted que es, ateniense o espartano?.

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=23989

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Yo creo que este padre, que asume con entereza la enfermedad de su hija, merece, por lo menos,
respeto, el mismo respeto que merecen los padres que toman la otra opción: la del aborto. Y todo esto siempre partiendo de la base de que, sea cual sea la opción elegida, lo hacen desde un profundo amor hacia sus hijos.

No creo que ningún padre vaya por la vida encantado de la enfermedad de un hijo, ni lo insinuaría por que sería muy irrespetuoso de mi parte, ya que este padre lo que hace es llevar con entereza y esperanza la enfermedad de su hija.

Quienes somos padres sabemos que no hay NADA en la tierra que nos provoque más desesperación que el dolor de nuestros hijos.

Creo que merece el mismo respeto que un padre que opta por abortar, porque considero que ambas decisiones están tomadas desde el amor más profundo que se puede sentir y cada uno decidirá con la convicción de hacer lo mejor, o por lo menos optar por causar el daño menor; cosa nada fácil al enfrentarse a tamaña terrible circunstancia.

Digo "padre" porque la carta la escribe un padre, pero obviamente que es extensivo el dolor y el respeto hacia ambos, padre y madre, que se vean en estas situaciones desgraciadas y merecen mucho respeto, decidan lo que decidan.

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30 de julio de 2012 a las 21:21
En respuesta a pulgarcito16

Pues yo creía
que era lo mismo.

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Ahhhhhhhhhh
entonces ya te entiendo ,que resulta que tu crees que es lo mismo. Es que para mi se parecen lo mismo que un huevo a una castaña

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31 de julio de 2012 a las :45

Sarah y llum, respondo a ambas acá.
Yo no puedo imaginar, ni un mínimo, qué les pasa por el cuerpo, y por el alma, a unos padres cuando viven una situación tan terrible con una hija enferma.

Lo mismo siento ante unos padres que optan por el aborto, es demasiado el dolor para imaginarlo.

Uno podrá aproximarse, pero creo que todo lo que se diga debe ser con mucho cuidado y respeto porque son situaciones extremas, situaciones que solo saben de verdad los que las viven, los demás, miramos desde afuera.

Yo escribí para decir que en mi opinión ambos casos eran igual de respetables, que no está bueno decir en modo despectivo "padres????" a los que optan por abortar, como no está bueno decir "padres????" a quienes deciden seguir adelante.

Leí esas cosas en este post que me chocaron, simplemente, y expresé mi postura de que ambos casos merecen el mismo respeto. Se habla con mucha liviandad, o se tiran frases fuertes desconociendo la vida íntima de las personas y su día a día.


Creo que, como padre (no como autoridad entendida en el tema, obviamente), tiene todo el derecho a escribir lo que le parezca, desde la propia experiencia con su hija, al neurocirujano Javier Esparza, debido a que se siente tocado directamente.
Si las formas fueron las correctas o no, es otro tema.

Y, para finalizar porque no tengo más para decir, por supuesto que no, no debería obligarse a nadie recorrer un camino tan duro si no lo desea.

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31 de julio de 2012 a las 2:37


Ahora entiendo todo. Esos demandaron a un artista por cocinar un cristo.

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31 de julio de 2012 a las 11:57
En respuesta a gabbyloca

Sarah y llum, respondo a ambas acá.
Yo no puedo imaginar, ni un mínimo, qué les pasa por el cuerpo, y por el alma, a unos padres cuando viven una situación tan terrible con una hija enferma.

Lo mismo siento ante unos padres que optan por el aborto, es demasiado el dolor para imaginarlo.

Uno podrá aproximarse, pero creo que todo lo que se diga debe ser con mucho cuidado y respeto porque son situaciones extremas, situaciones que solo saben de verdad los que las viven, los demás, miramos desde afuera.

Yo escribí para decir que en mi opinión ambos casos eran igual de respetables, que no está bueno decir en modo despectivo "padres????" a los que optan por abortar, como no está bueno decir "padres????" a quienes deciden seguir adelante.

Leí esas cosas en este post que me chocaron, simplemente, y expresé mi postura de que ambos casos merecen el mismo respeto. Se habla con mucha liviandad, o se tiran frases fuertes desconociendo la vida íntima de las personas y su día a día.


Creo que, como padre (no como autoridad entendida en el tema, obviamente), tiene todo el derecho a escribir lo que le parezca, desde la propia experiencia con su hija, al neurocirujano Javier Esparza, debido a que se siente tocado directamente.
Si las formas fueron las correctas o no, es otro tema.

Y, para finalizar porque no tengo más para decir, por supuesto que no, no debería obligarse a nadie recorrer un camino tan duro si no lo desea.

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Hola, gabby.
Estoy de acuerdo en casi todo lo que dices. Pedir respeto y comprensión por alguien que no piensa como tú en este foro es pedir peras al olmo. Mira qué respuestas: "que este fulano goce con el sufrimiento de su hija", "este desvergonzado que se toma el atrevimiento de responder a un neurólogo tan importante como Esparza", "¿cómo creerse a un católico megaprofeto que vive de convenios de divorcio?", "encantado de que su hija tenga espina bífida y del don de la vida".

Le están diciendo a este padre poco menos que su hija es un desecho humano y que su vida no merece ser vivida y todavía se sorprenden de que le responda a este doctor. Demasiado blando ha estado en su respuesta.

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31 de julio de 2012 a las 12:01

Qué cosas dices, llumeta.
No confundas el deseo con la realidad, no confundas "el diario más influyente y prestigioso", que ya te gustaría, con el diario más vendido.

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31 de julio de 2012 a las 12:03

Ya; todo lo que no que no cuadra
con tus creencias no existe, claro.

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31 de julio de 2012 a las 12:14
En respuesta a gabbyloca

Sarah y llum, respondo a ambas acá.
Yo no puedo imaginar, ni un mínimo, qué les pasa por el cuerpo, y por el alma, a unos padres cuando viven una situación tan terrible con una hija enferma.

Lo mismo siento ante unos padres que optan por el aborto, es demasiado el dolor para imaginarlo.

Uno podrá aproximarse, pero creo que todo lo que se diga debe ser con mucho cuidado y respeto porque son situaciones extremas, situaciones que solo saben de verdad los que las viven, los demás, miramos desde afuera.

Yo escribí para decir que en mi opinión ambos casos eran igual de respetables, que no está bueno decir en modo despectivo "padres????" a los que optan por abortar, como no está bueno decir "padres????" a quienes deciden seguir adelante.

Leí esas cosas en este post que me chocaron, simplemente, y expresé mi postura de que ambos casos merecen el mismo respeto. Se habla con mucha liviandad, o se tiran frases fuertes desconociendo la vida íntima de las personas y su día a día.


Creo que, como padre (no como autoridad entendida en el tema, obviamente), tiene todo el derecho a escribir lo que le parezca, desde la propia experiencia con su hija, al neurocirujano Javier Esparza, debido a que se siente tocado directamente.
Si las formas fueron las correctas o no, es otro tema.

Y, para finalizar porque no tengo más para decir, por supuesto que no, no debería obligarse a nadie recorrer un camino tan duro si no lo desea.

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Un momento ,gabby
Yo pongo padres entre interrogantes , a todo aquel que alardea del sufrimiento de un hijo.El sufrimiento de un hijo es una desgracia ,no un circo, y al que le haga feliz ,que se lo haga mirar ,porque eso si que va contranatura.Que quiere? Que le den un oscar? .Y me parece que este señor lo hace.No me parece de buen padre hacerlo,sin más. A mí,precisamente a mí ,este señor no me cuenta lo que es un hijo enfermo.Yo no le doy gracias a nadie por el don de la vida en este caso.Que cuide de su hija enferma,perfecto ,todos los padres de hijos enfermos lo hacemos y no hace falta que nos admiren,por lo menos a mi me toca bastante las pelotas que me digan que me admiran. También pondría entre interrogantes a un padre que le pega palizas a su hijo,porque no me parece un buen padre.Yo me pongo entre interrogantes como madre todos los días,porque no se si lo hago bien .Pero este señor está demasiado seguro.Y en la carta está la segunda lectura de intentar adoctrinar ,y eso se ve con claridad.Yo no le digo a nadie que tenga hijos o que no los tenga en ninguna circunstancia .Este señor,si.Si se quiere tener un hijo enfermo ,perfecto y si no también .Opto y optaré siempre por la libertad de elección.Como padre que quiere y cuida de su hija ,merece mi respeto,como padre que utiliza la enfermedad de su hija para decirnos lo que tenemos que hacer,ya no lo merece tanto.

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