Foro / Maternidad

Mi parto, puerperio y primeros dias

Última respuesta: 24 de noviembre de 2016 a las 18:55
O
omama_7080140
7/1/08 a las 15:36

Os cuento mi parto y mi puerperio, hace un mes que nació mi niña, fue vaginal, no fue largo, pero fue muy doloroso, pero lo voy a contar tal y como fue, un infierno de dolor. No todos los partos son así, a mi me tocó.
El dia antes de mi semana 38 eché el tapón mucoso y al dia siguiente a la 1 de la madrugada empecé a notar contracciones regulares cada 10 minutos. Eran como dolores de regla periódicos. Aguanté hasta las de la mañana, y ya me fui al hospital para ver si había dilatado algo. En el hospital me dejaron ya ingresada porque creian que ya había roto aguas, ya que hay una forma de romper aguas, que apenas echas líquido.
Seguí con contracciones de la misma intensidad hasta las 10 de la mañana, cuando la matrona me dijo que no estaba dilatada mas que un cm. Me hizo un tacto, y manualmente me dilató a 2 cm. El tacto duele, pero no es algo terrible. Me dijo que me ponía la oxitocinal, y yo le pedí dilatar de forma natural, caminando, así que me quitaron las correas y me dieron una hora de margen para que yo dilatara caminando por la habitación. Las contracciones dejaron de ser regulares y lo mismo las tenía muy seguidas que no. Pasó la hora y no había dilatado nada, así que me pusieron la oxitocina y me bajaron a paritorio. Una vez la oxitocina puesta, empecé a sentir lo que la comadrona decía que eran contracciones de verdad, y la verdad es que el dolor era insoportable. Temblaba y todo de tanto que me dolía. Dilaté un cm en segundos, y me pusieron la epidural. Yo, no era partidaria de parto con epidural, pero cambié de opinión con el dolor tan insoportable, y la deseé tanto, como que naciera ya mi hija.
Ponerse la epidural, fue el primer pequeño infierno, tu tienes unas contracciones de morirte, y tienes que estarte quietísima y RELAJADA, en plena contracción, ¿como se hace eso?, bueno, me la pusieron aguantándome como pude, y nada, dejé de sentir el dolor mortal y poco a poco, sintiendo mis piernas y todo, bendecí la epidural.
Seguí dilatando progresivamente, pero, la epidural dejó de hacerme efecto, me la reforzaron, pero también dejó de hacerme efecto, por ese entonces, ya había dilatado los 10 cm, y venía ya el infierno que fue la expulsión. Las contracciones me dolían muchísimo, no conseguía que la niña avanzase dentro de mi, y empezaron a meterme el codo y todo por sacarla. Los pujos fueron una tortura, me sentí morir, me ahogaba, me agoté, etc. La amenaza del ginecólogo de que acabaría en cesarea o forceps, ya me daban igual, mi cuerpo no respondía, aunque yo seguía empujando sintiendo que se me escapaba la vida en cada pujo, ya que no puedes respirar y yo me ahogaba mientras me moría de dolor. Me hicieron una hermosa episotomía que ni me enteré, dado el dolor que estaba sufriendo. Y al cabo de una hora de infierno, escuché a mi niña salir. Yo estaba exhausta y apenas pude ni mirarla, mi cuerpo y mi mente estaban agotados. Despues, estuvieron casi una hora cosiéndome, que también me dolió.
La niña salió perfecta, y en el camino desde el paritorio hasta la habitación ya me fui recuperando y pude abrazar y adorar a este ser tan maravilloso que me ha tocado como hija.
La primera semana de puerperio, echaba sangre, caminaba, los puntos me tiraban, chicas, ojo con el posible estreñimiento, comed ciruelas en el hospital y zumo de naranja, a mi nadie me lo dijo, y tuve un segundo "parto", del estreñimiento que pillé, y claro, con los puntos duele y ahí salen las hemorroides. Ya lo se para el siguiente.
La segunda semana, dolor de hemorroides, dolor de puntos, al sentarme, en fin.
Pero en la tercera semana, sin dolores, sin echar apenas sangre ya, 10 kg perdidos, la barriga reducidísima, practicamente ya soy la que era! Es impresionante lo que hace la lactancia materna, que te reduce el útero a toda pastilla.
Yo puse a la niña a mamar a las dos horas o asi de parir, y aunque no tenia leche, al succionar provocó la producción de la leche.
Algo muy importante que he aprendido. Cuando tu niño nace, desde que nace, es cuando mas desvalido está, cuando mas necesita tu calor, tus palabras, tu aliento. Poco a poco ese niño se irá haciendo independiente a lo largo de los meses. Esto me lo explicaron los pediatras del hospital y lo comprobé yo misma.
En el hospital que yo estaba habia un nido, pero yo me negué a dejar allí a mi hija, asi que la primera noche, ni siquiera durmió en su cunita, durmió conmigo en la cama, yo apenas dormí, las dos abrazadas, eso, ha sido una de las cosas mas bonitas que puedo narrar de mi vida.
La segunda noche, una de las pediatras, de la escuela antigua, nos convenció de que la niña subiera al nido, por tonterías, es que es largo de contar, total que con lágirmas en los ojos, dejé que se la llevaran. Cuando me la trajeron y vi su carita de miedo y angustia, me juré que nada ni nadie nunca me la iba a separar de mi mientras ella me necesitara. Asi que no volvió al nido nunca mas y le di todo mi calor y cariño hasta hoy. Los pediatras, de la nueva escuela, me aplaudieron por no dejar que se llevaran a mi niña al nido y no estaban de acuerdo con la pediatra que me metió miedo para que dejara a la niña en el nido.
Otro tema que he aprendido: cuando la niña llora, no es el momento de darle de mamar, ahí ya está desesperada, hay que darle de mamar cuando se despierta y empieza a revolverse y no esperar a que llore.
Y muucho mas, pero eso para un próximo

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M
modest_5858394
24/11/16 a las 18:55
En respuesta a omama_7080140

Os cuento mi parto y mi puerperio, hace un mes que nació mi niña, fue vaginal, no fue largo, pero fue muy doloroso, pero lo voy a contar tal y como fue, un infierno de dolor. No todos los partos son así, a mi me tocó.
El dia antes de mi semana 38 eché el tapón mucoso y al dia siguiente a la 1 de la madrugada empecé a notar contracciones regulares cada 10 minutos. Eran como dolores de regla periódicos. Aguanté hasta las de la mañana, y ya me fui al hospital para ver si había dilatado algo. En el hospital me dejaron ya ingresada porque creian que ya había roto aguas, ya que hay una forma de romper aguas, que apenas echas líquido.
Seguí con contracciones de la misma intensidad hasta las 10 de la mañana, cuando la matrona me dijo que no estaba dilatada mas que un cm. Me hizo un tacto, y manualmente me dilató a 2 cm. El tacto duele, pero no es algo terrible. Me dijo que me ponía la oxitocinal, y yo le pedí dilatar de forma natural, caminando, así que me quitaron las correas y me dieron una hora de margen para que yo dilatara caminando por la habitación. Las contracciones dejaron de ser regulares y lo mismo las tenía muy seguidas que no. Pasó la hora y no había dilatado nada, así que me pusieron la oxitocina y me bajaron a paritorio. Una vez la oxitocina puesta, empecé a sentir lo que la comadrona decía que eran contracciones de verdad, y la verdad es que el dolor era insoportable. Temblaba y todo de tanto que me dolía. Dilaté un cm en segundos, y me pusieron la epidural. Yo, no era partidaria de parto con epidural, pero cambié de opinión con el dolor tan insoportable, y la deseé tanto, como que naciera ya mi hija.
Ponerse la epidural, fue el primer pequeño infierno, tu tienes unas contracciones de morirte, y tienes que estarte quietísima y RELAJADA, en plena contracción, ¿como se hace eso?, bueno, me la pusieron aguantándome como pude, y nada, dejé de sentir el dolor mortal y poco a poco, sintiendo mis piernas y todo, bendecí la epidural.
Seguí dilatando progresivamente, pero, la epidural dejó de hacerme efecto, me la reforzaron, pero también dejó de hacerme efecto, por ese entonces, ya había dilatado los 10 cm, y venía ya el infierno que fue la expulsión. Las contracciones me dolían muchísimo, no conseguía que la niña avanzase dentro de mi, y empezaron a meterme el codo y todo por sacarla. Los pujos fueron una tortura, me sentí morir, me ahogaba, me agoté, etc. La amenaza del ginecólogo de que acabaría en cesarea o forceps, ya me daban igual, mi cuerpo no respondía, aunque yo seguía empujando sintiendo que se me escapaba la vida en cada pujo, ya que no puedes respirar y yo me ahogaba mientras me moría de dolor. Me hicieron una hermosa episotomía que ni me enteré, dado el dolor que estaba sufriendo. Y al cabo de una hora de infierno, escuché a mi niña salir. Yo estaba exhausta y apenas pude ni mirarla, mi cuerpo y mi mente estaban agotados. Despues, estuvieron casi una hora cosiéndome, que también me dolió.
La niña salió perfecta, y en el camino desde el paritorio hasta la habitación ya me fui recuperando y pude abrazar y adorar a este ser tan maravilloso que me ha tocado como hija.
La primera semana de puerperio, echaba sangre, caminaba, los puntos me tiraban, chicas, ojo con el posible estreñimiento, comed ciruelas en el hospital y zumo de naranja, a mi nadie me lo dijo, y tuve un segundo "parto", del estreñimiento que pillé, y claro, con los puntos duele y ahí salen las hemorroides. Ya lo se para el siguiente.
La segunda semana, dolor de hemorroides, dolor de puntos, al sentarme, en fin.
Pero en la tercera semana, sin dolores, sin echar apenas sangre ya, 10 kg perdidos, la barriga reducidísima, practicamente ya soy la que era! Es impresionante lo que hace la lactancia materna, que te reduce el útero a toda pastilla.
Yo puse a la niña a mamar a las dos horas o asi de parir, y aunque no tenia leche, al succionar provocó la producción de la leche.
Algo muy importante que he aprendido. Cuando tu niño nace, desde que nace, es cuando mas desvalido está, cuando mas necesita tu calor, tus palabras, tu aliento. Poco a poco ese niño se irá haciendo independiente a lo largo de los meses. Esto me lo explicaron los pediatras del hospital y lo comprobé yo misma.
En el hospital que yo estaba habia un nido, pero yo me negué a dejar allí a mi hija, asi que la primera noche, ni siquiera durmió en su cunita, durmió conmigo en la cama, yo apenas dormí, las dos abrazadas, eso, ha sido una de las cosas mas bonitas que puedo narrar de mi vida.
La segunda noche, una de las pediatras, de la escuela antigua, nos convenció de que la niña subiera al nido, por tonterías, es que es largo de contar, total que con lágirmas en los ojos, dejé que se la llevaran. Cuando me la trajeron y vi su carita de miedo y angustia, me juré que nada ni nadie nunca me la iba a separar de mi mientras ella me necesitara. Asi que no volvió al nido nunca mas y le di todo mi calor y cariño hasta hoy. Los pediatras, de la nueva escuela, me aplaudieron por no dejar que se llevaran a mi niña al nido y no estaban de acuerdo con la pediatra que me metió miedo para que dejara a la niña en el nido.
Otro tema que he aprendido: cuando la niña llora, no es el momento de darle de mamar, ahí ya está desesperada, hay que darle de mamar cuando se despierta y empieza a revolverse y no esperar a que llore.
Y muucho mas, pero eso para un próximo

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