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Mi bebe ha bajado de peso

Última respuesta: 23 de mayo de 2014 a las 22:55
Z
zaina_7175850
23/5/14 a las 16:32

Hola chicas! Estoy un poco preocupada porque mi bebe ha perdido casi 100 gramos en una semana. Mi bebe tiene 3 meses. La pese la semana pasada y pesaba 5,805 y esta semana pesa 5,710. No se si la causa pueden ser las encías porque esta muy nerviosa y se chupa mucho las manos y cuando le doy el mordedor se calma un poquito. Le doy pecho y en algunas tomas come muy poco 3 o 4 minutos. Voy a ver el jueves que viene como va a estar de peso y si baja mas se la llevo al pediatra. Algún consejo?

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I
isra_5392125
23/5/14 a las 17:04

Q no te agobies
Habrá semanas q coja poco peso, otras ninguno, otras muchísimo, otras incluso pierda como tú indicas... Mientras tú veas q está bien y toma y hace pis no pasa nada. Otra cosa es q se tire dos o tres semanas consecutivas perdiendo cada vez más peso. Pero por una semana no pasa nada.
En bebés tan pequeños el peso es tan preciso q con q varíen un poco las tomas una semana (a causa de las encías, de la crisis de crecimiento, por cólicos...) se nota en el peso bastante.
Consúltalo con el pediatra pero vamos seguro q todo va estupendamente.
Un saludo.

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R
regine_9487904
23/5/14 a las 17:27

No hay que pesarlos todas las semanas
con una vez al mes es suficiente es que no aumentan de forma proporcional.. algunas semanas aumentan otras se estancan..
pudiera ser que este incubando algun virusillo ?
ofrecele el pecho todas las veces que la veas con hambre o nerviosa.. si hay algun problema ya te lo diran en la revision, no te agobies antes de tiempo porque no tienes realmente elementos

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N
nasera_5490688
23/5/14 a las 17:40

Esa diferencia de peso a esa edad
no es significativa. Puede ser la balanza, la ropa o hasta alguna caca de diferencia.
Como ya te han comentado,a esa edad con pesarlos una vez al mes suficiente.
En cuanto al peso, la Asoc Española de Pediatría dice:

http://www.aeped.es/comite-lactancia-materna/preguntas-frecuentes-sobre-lactancia-materna#t48n142

Es más importante la velocidad de crecimiento que el peso en un momento determinado. Ganancias aproximadas:

0-6 semanas: 20 g/día
menos de 4 meses: 100-200 g/semana
4-6 meses: 80-150 g/semana
6-12 meses: 40-80 g/semana

El crecimiento del niño debe controlarlo el pediatra en la consulta. No es una buena idea pesar al niño a menudo en la farmacia porque puede inducir a error. Pasado el primer mes no es necesario pesar al niño cada semana, salvo circunstancias especiales por indicación de su pediatra.


Tu bebé esta en una etapa en la que se da una "crisis de crecimiento" llamada de los tres meses:

http://albalactanciamaterna.org/lactancia/tema-4-cuando-los-ninos-crecen/crisis-o-brotes-de-crecimiento/

A los 3 meses

En general, se habla de la crisis de los 3 meses describiéndola como un momento en que:

El bebé ya no pide pecho tan a menudo, algo que la madre puede interpretar de diversas formas: no tiene hambre, no quiere comer o la rechaza.
El niño que antes se mostraba encantado de pasar largo rato prendido al pecho hace ahora tomas de escasos minutos.
La madre se nota los pechos blandos, lo que atribuye a una producción insuficiente de leche.
El bebé hace tomas caóticas, en las que se distrae por cualquier cosa y a menudo rompe a llorar al poco rato de haber empezado a mamar. Sólo parece mamar bien y tranquilo cuando está dormido.
El bebé engorda menos, lo cual es perfectamente normal pero puede reforzar la sensación de que pasa hambre.
El bebé se chupa el dedo o la mano entera casi con voracidad, lo que de nuevo puede causar alarma tanto si se interpreta como un signo externo de hambre, como si despierta el temor de que de más mayor haga la pipa. Ambos temores son infundados.
A menudo, hay una disminución en la frecuencia de las deposiciones del bebé (si hasta entonces hacían caca varias veces al día, pueden pasar a hacer sólo una o incluso pasar varios días sin ir de vientre). Puesto que las deposiciones también suelen interpretarse como medidores de la ingesta de leche, la madre puede interpretar esta menor frecuencia en las deposiciones como señal de una ingesta insuficiente.

A consecuencia de todo lo expuesto, la crisis de los tres meses es a menudo el momento en que se inicia la suplementación con leche artificial y el abandono paulatino de la lactancia materna. La sensación de rechazo y de falta de leche se apodera de la madre, aunque en realidad lo que está ocurriendo es perfectamente superable si se entiende y se maneja de forma adecuada.

A los tres meses los bebés son expertos en el arte de la succión, y en una toma de escasos minutos pueden extraer toda la leche que necesitan.

A partir de los tres meses se producen granes cambios en su cerebro; las conexiones neuronales se multiplican a toda velocidad y su inteligencia, cada vez más desarrollada, les abre un mundo de sensaciones. Hasta los tres meses, su sentido de la vista y el oído es limitado, inmaduro y goza de una funcionalidad reducida. A partir de los tres meses, sin embargo, la visión mejora de manera espectacular y empiezan a ver más allá de la cara de su madre, por lo que se distraen por cualquier cosa a la hora de mamar: un cuadro colgado detrás de mamá, alguien que está sentado al lado de ésta, una mosca que pasa volando, el propio rostro de mamá, que el niño mira y a la que sonríe, el momento en que papá entra en la habitación Y con el sentido del oído pasa lo mismo: si alguien entra en la habitación y habla, si la tele hace ruido, si pasa una ambulancia por la calle la sana curiosidad del niño lo va a impulsar a dejar de mamar para oír qué pasa a su alrededor, y las madres se desesperan por ese comportamiento irregular y aparentemente displicente: Mama en 5 minutos o menos, y en ese tiempo se suelta del pecho o se distrae mil veces. Eso si, por la noche mama de fábula y está mucho rato en cada pecho, como antes, sin soltarse ni ponerse a llorar.

Por si fuera poco, a partir de los tres meses los niños lloran al mamar. No bien empiezan a succionar, se ponen a bramar con desesperación. Esto no hace más que aumentar la angustia de la madre, puesto que se nota los pechos extremadamente blandos, tiene la sensación de que apenas produce leche y es posible que haya dejado de notar las subidas de la leche.

Otra combinación de factores que impulsa a las mujeres a dejar el pecho de forma precoz y no deseada.

La situación tiene una explicación lógica, y por supuesto la madre tiene leche suficiente y la capacidad para fabricar toda la que el niño necesite en un momento dado. Pero el cuerpo materno es muy sabio y modifica el sistema de producción de leche para optimizar el proceso. Ahora la glándula mamaria está preparada para fabricar la leche en el momento que el niño la requiera, y el cuerpo tarda sólo 2,2 minutos en desencadenar el reflejo de eyección y proveer al niño de toda la leche que le hace falta.

Lo cierto, sin embargo, es que los niños suelen mostrarse molestos con este cambio. Estaban acostumbrados a encontrar la cantidad de leche que ellos querían nada más ponerse al pecho, pero ahora tienen que succionar, esperar unos minutos y volver a mamar.

He aquí un símil que puede ayudar a entender el proceso: hasta el momento de la crisis, los niños comían en un buffet con servicio las 24 horas, y nada más sentarse a la mesa ya tenían la comida ante sí. Cuando empieza la crisis, el restaurarte mediocre se transforma en uno de lujo, hay que esperar al camarero, hay que leer el menú y esperar a ser servido, lo que se traduce en 2,2 minutos de espera, que les sienta muy mal durante el mes y poco que tardan en aprender que toca esperar 2 minutos para comer. La cantidad de leche que toman es exactamente la que necesitan, no hay problemas de fata de leche.

Todos los factores que intervienen en la crisis de los tres meses la hacen muy compleja, y si no se conocen los mecanismos por los que se produce, el resultado es un abandono precoz de la lactancia con la sensación equivocada de falta de leche o de rechazo por parte del bebé.
Consejos para superar las crisis

Jamás, bajo ningún concepto, hay que forzar a un niño a mamar ni insistir demasiado para que tome el pecho, puesto que el resultado puede ser justamente el contrario y provocar un rechazo real donde hasta entonces no existía más que una crisis pasajera.
Cuando un niño está en plena crisis, puede resultar muy útil darle el pecho en penumbra y en silencio, puesto que cuantos menos estímulos externos haya, más tranquila será la toma.
No esperar a que el niño llore para ponérselo el pecho, pues es posible que para entonces su ansiedad se traduzca en desesperación.
Paciencia, mucha paciencia. Tal como ha llegado, la crisis se irá.

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Z
zaina_7175850
23/5/14 a las 22:55

Gracias
por sus comentarios! Creo que la causa si que es la dichosa crisis, porque me pasa exactamente lo mismo que se describe en el articulo. Espero que pase pronto!

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